Una dentellada de desgracia
Las personas digamos normales viven con la convicción inquebrantable de que los accidentes, si bien existen, les suceden exclusivamente a otros, casi todos ellos desconocidos
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Una dentellada de desgracia
Las personas digamos normales viven con la convicción inquebrantable de que los accidentes, si bien existen, les suceden exclusivamente a otros, casi todos ellos desconocidos